La obra del pintor mazarronero Miguel García Vivancos llega a Murcia

Cerca de medio centenar de obras recuperan en la Sala Glorieta Uno la figura del artista nacido en Mazarrón, cuya vida pasó del anarcosindicalismo y la Guerra Civil al reconocimiento internacional como pintor naïf

La obra del pintor mazarronero Miguel García Vivancos llega a Murcia
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Nació en Mazarrón en 1895 y su vida difícilmente podría resumirse en una sola profesión. Miguel García Vivancos fue obrero, militante anarcosindicalista, combatiente durante la Guerra Civil, comandante republicano, exiliado y, finalmente, un pintor cuya obra alcanzó reconocimiento internacional.

Ahora, casi un siglo después de su nacimiento, la figura de este mazarronero vuelve a ocupar un espacio destacado en la cultura regional. La Sala Glorieta Uno de Murcia acoge desde el pasado 2 de septiembre la exposición La mirada naïf de Miguel García Vivancos, una muestra que reúne cerca de medio centenar de obras y que podrá visitarse hasta el próximo 18 de octubre.

La exposición, integrada en la programación cultural de la Feria de Murcia 2026 y comisariada por Darío Vigueras Marín-Baldo, reúne piezas procedentes de colecciones particulares de la Región y plantea un recorrido cronológico por la evolución artística de Vivancos.

De Mazarrón al exilio

La historia de García Vivancos comenzó en Mazarrón, pero su infancia y juventud transcurrieron lejos del municipio.

Tras la muerte de su padre, su madre se trasladó con sus hijos a Cartagena y Miguel comenzó a trabajar desde muy joven. Posteriormente se instaló en Barcelona, donde entró en contacto con el movimiento obrero y el anarcosindicalismo.

Su trayectoria política le llevó a relacionarse con Los Solidarios, grupo vinculado al anarquismo en el que coincidió con figuras como Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver y Gregorio Jover.

Con el estallido de la Guerra Civil, García Vivancos pasó a combatir en el bando republicano y llegó a ocupar puestos de mando militar. Tras la derrota republicana emprendió el camino del exilio y terminó internado en Francia.

Fue allí donde su vida tomó un rumbo completamente diferente.

Los pinceles llegaron después de las armas

García Vivancos no empezó a pintar siendo joven ni recibió una formación artística convencional.

Su vocación apareció ya en la madurez, durante su exilio francés. En sus primeros pasos realizó pequeñas escenas sobre pañuelos de seda que vendía para conseguir ingresos. Aquella actividad terminaría convirtiéndose en el inicio de una carrera artística inesperada.

Con el tiempo comenzó a trasladar sus escenas a los lienzos y desarrolló un estilo propio, vinculado al arte naïf, con especial protagonismo de paisajes, calles, escenas cotidianas y ambientes urbanos y rurales.

Su pintura acabaría llevándole a galerías y colecciones internacionales y convirtiendo a aquel antiguo comandante republicano nacido en Mazarrón en uno de los nombres más destacados del arte naïf español.

Picasso se fijó en él

Uno de los episodios más conocidos de su trayectoria artística fue su relación con Pablo Picasso, que conoció su obra durante sus años en Francia y mostró interés por el pintor mazarronero.

Ese reconocimiento ayudó a impulsar una carrera que acabaría proyectándose mucho más allá de Francia.

El alcance de su obra puede comprobarse hoy en instituciones internacionales. El Smithsonian American Art Museum conserva la referencia de García Vivancos entre sus artistas y lo identifica expresamente como nacido en Mazarrón.

El Ayuntamiento de Murcia señala además que sus obras forman parte de importantes colecciones y museos de distintas ciudades del mundo, entre ellas Nueva York, París, Río de Janeiro y Estocolmo.

Casi 50 obras para redescubrir a un mazarronero

La exposición de Glorieta Uno permite ahora acercarse a esa segunda vida de García Vivancos.

Cerca de medio centenar de piezas muestran su evolución y la variedad de su producción, con un recorrido organizado cronológicamente para entender cómo aquel hombre que llegó a la pintura en la madurez terminó construyendo un lenguaje artístico reconocible.

La muestra supone también una oportunidad para volver a poner en el mapa cultural a un personaje nacido en Mazarrón cuya trayectoria resulta tan extraordinaria como poco conocida entre sus propios vecinos.

Porque antes de que sus cuadros viajaran por galerías y colecciones internacionales, antes de que su nombre apareciera junto al de grandes figuras de la cultura del siglo XX, Miguel García Vivancos fue, sencillamente, un niño nacido en Mazarrón que acabaría viviendo varias vidas en una sola.

Y ahora, su obra vuelve a Murcia para recordarlo.

La exposición La mirada naïf de Miguel García Vivancos permanecerá abierta en la Sala Glorieta Uno hasta el 18 de octubre.